AMAMOS EL AGUA

En FACSA amamos el agua, la sustancia que da sentido a nuestra existencia. Estamos orgullosos de trabajar con el activo más valioso de la Tierra, indispensable en la creación de vida y también en su desarrollo. No podemos contemplar un atisbo de prosperidad en nuestro planeta sin su presencia. Te damos nuestras razones para amar el agua tanto como nosotros.

1

PORQUE SOMOS
AGUA, SOMOS VIDA

El agua es el principal componente del cuerpo humano, de hecho nacemos siendo un 70% agua. Beber la cantidad adecuada de agua es vital para la salud. ¿Sabías qué beneficios aporta el agua al ser humano?

BENEFICIOS DEL AGUA

2

PORQUE NOS PREOCUPAN
LAS GENERACIONES
FUTURAS

Menos del 1% del agua del planeta está disponible para consumo humano. Por eso es tan importante ahorrarla y evitar su contaminación. Todos somos responsables. Desde casa podemos contribuir con sencillas prácticas para que las futuras generaciones sigan contando con este recurso indispensable. ¿Cómo?

– No uses el WC como papelera y evitarás un coste medioambiental.
– Ahorra agua con simples gestos

Consumo eficiente del agua

En FACSA nos preocupa el futuro de nuestro planeta y por ello, te animamos a cuidar el agua. Conviértete en nuestro embajador y apórtanos  tus ideas de mejora, dudas, sugerencias, así como aquellas malas praxis que puedas detectar en tu entorno más cercano.

3

PORQUE CONTRIBUYE AL
PROGRESO HUMANO

Días tras día necesitamos y usamos el agua. Tenemos agua los 365 días del año, 24 horas al día, y con tan solo abrir un grifo. Agua para beber, ducharnos, cocinar, pero también agua para la industria, la agricultura…

¿Te has preguntado qué es el agua, de dónde procede y a dónde va a parar?

Conoce el ciclo integral del agua

El agua tiene un largo recorrido desde que nace en la naturaleza hasta que llega a nuestros hogares.

El agua como fuente de energía

La energía hidráulica suministra cerca del 20% de la electricidad mundial, y lo más importante, es una energía limpia y no contaminante.

El agua en el planeta

CALIDAD
DEL AGUA

Cada año controlamos y tomamos miles de muestras de agua para asegurarnos de cumplir los requerimientos legales y poder garantizar así la máxima seguridad del consumo del agua.

¿Cómo controlamos el agua de consumo humano?

En FACSA realizamos el autocontrol del agua de consumo humano siguiendo las directrices establecidas tanto en el Real Decreto 140/03 como en la legislación autonómica aplicable. Desde la empresa, analizamos los parámetros legislados con el objetivo de determinar la calidad microbiológica, físico-química, organoléptica y radiológica del agua, así como el nivel de cloro residual.

Calidad de tu agua

Puedes acceder a la información del agua de tu municipio tan solo con un clic en el apartado de “Acceso al Ciudadano”.

DESCUBRE MÁS SOBRE LA CALIDAD DEL AGUA

Sí, desde su captación el agua recibe un riguroso control de calidad para que sea apta para consumo humano y por tanto que esté libre de contaminantes, respetando los parámetros establecidos por el Real Decreto 140/03, encargado de legislación nacional relativa a aguas de consumo humano.

Debido a la posible contaminación bacteriológica. Además de ser difícil de detectar por las personas, su consumo puede provocar enfermedades en la población. Es por ello que es de vital importancia mantener un control constante de la presencia de desinfectante residual en el agua, de manera que las concentraciones se encuentren siempre dentro de lo estipulado por la legislación vigente al respecto.

El cloro elimina la contaminación bacteriológica y actúa destruyendo la materia orgánica por oxidación. Si aseguramos una presencia permanente de cloro libre, controlamos de manera indirecta que no haya contaminación bacteriológica en el agua.

La presencia de cloro residual en el agua de las redes de abastecimiento se establece en la legislación nacional relativa a aguas de consumo humano (RD 140/03). En dicha normativa se fija un máximo de concentración de cloro libre en la red de abastecimiento de 1 mg/l.

El Ministerio de Sanidad tiene habilitado un sistema de información sanitario denominado SINAC (Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo) a través del cual cualquier ciudadano puede acceder a la calificación sanitaria actualizada del agua de un municipio. Esto se realiza desde la siguiente página web http://sinac.msc.es/SinacV2/, en el apartado de Acceso al Ciudadano.

Los nitratos son compuestos químicos inorgánicos derivados del nitrógeno (NO3-), que se encuentran en pequeñas concentraciones en el suelo, los alimentos, las aguas superficiales y en las subterráneas de manera natural.

La normativa que establece los criterios sanitarios de calidad para el agua de consumo humano en España es el Real Decreto 140/2003, el cual establece la concentración máxima permitida de nitratos en las aguas de consumo humano en 50 mg/l.

Se suelen utilizar captaciones que en origen cumplen con el límite de concentración establecido por la legislación vigente al respecto. Sin embargo existen zonas en la que hay una concentración elevada de nitratos en las agua subterráneas de esa área, en esos casos se realiza un tratamiento secundario con el cual disminuir la presencia de dicho compuesto en el agua de abastecimiento a concentraciones inferiores a 50 mg/l.

Son un grupo de elementos químicos que además de ser tóxicos para las personas, presentan una alta densidad. Los más comunes son el mercurio, el níquel, el cobre, el plomo y el cromo.

Su presencia se debe a la contaminación puntual de origen industrial o minero o sin embargo de un enriquecimiento natural al atravesar acuíferos formados por rocas que los contienen en su composición.

Además de ser tóxicos para los seres humanos, son bioacumulativos (no pueden ser eliminados por el cuerpo), por eso las concentraciones permitidas en el agua de consumo humano por la legislación vigente (RD 140/03) son muy pequeñas:

-Mercurio: 1 microgramo/l
-Níquel: 20 microgramos/l
-Cobre: 2 miligramos/l
-Plomo: 25 microgramos/l
-Cromo: 50 microgramos/l

La presencia de estos elementos es muy poco habitual y de parecer lo hacen en concentraciones muy por debajo del límite legal estipulado para aguas de consumo humano. Además se suelen utilizar como fuente de abastecimiento captaciones que de origen cumplen con el límite de concentración establecido por la legislación.

Es la concentración de compuestos minerales que hay en una determinada cantidad de agua, en particular sales de magnesio y calcio. El agua denominada comúnmente como “dura” tiene una elevada concentración de dichas sales y el agua “blanda” las contiene en muy poca cantidad.

La presencia de sales de magnesio y calcio en el agua depende fundamentalmente de las formaciones geológicas atravesadas por el agua de forma previa a su captación. Las aguas subterráneas que atraviesan acuíferos carbonatados (calizas) son las que presentan mayor dureza y dichos acuíferos están formados por carbonatos de calcio y magnesio.

El efecto más conocido es la formación de incrustaciones calcáreas (cal), pero otro de los efectos más visibles en aguas de distinta dureza es su diferente comportamiento ante la adición de jabón. En presencia de la misma cantidad de jabón, la aparición de espuma es mucho menor si se trata del agua “dura”, debido al calcio y al magnesio.

Es importante conocer la dureza del agua de abastecimiento de nuestra localidad, ya que ese dato nos permite ajustar el funcionamiento de determinados electrodomésticos que ofrecen dicha posibilidad, de esta manera mejoraremos su funcionamiento y aumentaremos su duración.

Clasificación de la dureza del agua (º H F):

    –  < 7: agua muy blanda
    –  7-14: agua blanda
    –  14-32: agua de dureza intermedia
    –  32-54: agua dura
    –  > 54: agua muy dura

No se ha establecido límite para este parámetro, ya que la Organización Mundial de la Salud determina que aunque la dureza del agua sea alta o esté en valores bajos, no produce ningún efecto pernicioso para la salud de las personas.